domingo, 17 de noviembre de 2013



Duele. Simplemente duele ver estas realidades alternativas, estas pequeñas pero grandes muestras de desafecto, de deshumanización. Duele. Pero también, por lo menos a mi, me da ánimo de seguir adelante, de mejorar, de pelear por un mundo distinto, un mundo mejor, un mundo al revés, un mundo en el que se empiece por vos. En este mundo nuevo tal vez no existan grandes riquezas, pero tal vez tampoco existan pobres, o por lo menos no pobres de afecto, ni de cariño. 
No importa de que parte del mundo venís, no importa que religión practicas, esto pasa por un lado mucho más concreto, mucho más palpable; los derechos humanos no te pertenecen por el solo hecho de ser humano: TE LOS TENES QUE GANAR. Porque no probas de sonreirle a tu hermano? Porque una vez por día, por semana o  por mes no te propones algún gesto a esa persona que lo necesita?

Te doy un dato, las civilizaciones no siempre fueron peligrosas. No siempre tenías que salir a la calle con miedo de que te roben, al principio las personas llevaban otro ritmo, otro carisma, otra espiritualidad. Fue un proceso continuo y extenso en el cual se gestó la tendencia de no tener valores, un proceso que se incrementó notoriamente en las últimas décadas.

Por donde empezar? Por uno mismo, no se puede pretender estar en paz con el mundo estando en guerra con uno mimso

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