martes, 28 de enero de 2014

#Ambigüedad

Entre con la idea de escribir sobre amor, relaciones y bla bla bla. Pero mi cabeza esta pasando por otra fase de pensamientos right now. Motores, física, cosas de las que no entiendo pero hablo igual, hablabamos igual tomados de la mano. Nos hacíamos los físicos experimentales para pasar el rato, para gustarnos.
Pero ahora, a meses de esos sucesos, motores? ... ¿motores?
La cuestión resucitó al escuchar hablar a un hippie sobre el motor de la vida. La muerte él aseguraba, la muerte es lo que a todos nos mantiene en movimiento, el causal de la existencia y el progreso.
Me abstengo, obviamente, pensé firmemente a los gritos. Si fuera cuestión de nacer para morir me sentaría cómodamente en un sillón tomando una cerveza aguardando la hora. Si fuera morir el motor de mi vida preferiría empujar mi bote a vela, que el viento me lleve y que sea el señor de mi destino. 
Se me pasa por la cabeza algo mas fuerte, algo MUCHO más fuerte, algo que no tiene principio ni fin, no tiene entendimiento ni entendidos. Algo que te atrapa y te cambia totalmente: Amor. Pero amor sano, basado en la aceptación. Un amor que entiende y perdona; como eso que siente un perro cuando su amo llega a casa después de todo un día y él lo único que hace es saltarle para lamerle la cara.
Si bien la muerte nos es propia, el amor es nuestra esencia, tenemos mas amor que sangre en nuestros cuerpos. Cualquiera ama, y cualquier amor sirve: Amor a algún plan, a algún ideal que nos lleve para adelante, amor a una chica tal vez, amor a la religión de cada uno o amor a la vida. Cualquiera ama, hasta el más malo de los malos lo siente. Es una enfermedad, y para ella, no hay cura. Sólo hay que dejarse infectar y así vivir

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