jueves, 14 de marzo de 2013

envión



“Es curioso como aveces se puede llegar a ser tan inocentemente cruel”

Colgó el teléfono después de dar su discurso habitual, todos los días antes de entrar a clases ella lo llamaba para que se levantase con su voz y así desearle un buen día. Todas las semanas desde hace más de un año ella iba a la casa de él a comer con la familia. Después de eso iban a dar una vuelta al parque caminando de la mano. Frío signo de fuegos ya consumidos, de cenizas ya desparramadas. Todas las tardecitas hablaban por facebook buscando excusas, inconcientemente, para ese día no saludarse. Ya ni hasta el tener sexo la encendía a ella, comenzaba a descubrir cosas lindas en otros chicos, situación que, sin que lo sepa, la ponía incómoda. 
Colgó el teléfono después de dar su discurso habitual, después de decirle:

- "Te amo"

Por parte de el, atendía el teléfono cada mañana deseando quedarse dormido, pero las cosas eran muy monótonas como para que eso ocurriese y asi atendía finjiendo su voz más cordial. Después de un año y tantos meses ella no sabía que no le gustaba que lo llamen a la mañana. Pero claro, quien va a vencer la rutina?
Se ponía en uniforme del colegio y su mejor perfume para que las chicas se fijasen en el. No es que quería estar con ninguna, pero simplemente le atraía la idea de que lo desearan
Para el cumpleaños de ella había fingido una gripe para excusar su ausencia y cada finde semana ambos inventaban salidas para no poder verse.
Esto ya ocurría desde hace unos meses y sin embargo el le seguía respondiendo:

- "Te amo"

Al final de cada llamada


Por parte de ambos, no hacían otra cosa que herirse

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